Señor Gerente: Súbase a los Hombros de los Gigantes

Una de las características de los grandes gerentes es que han sido, en general,  personas muy curiosas, cultas y creativas. Han leído sobre la vida  y obra de genios universales y han incorporado lo leído en su toma de decisiones.

He aquí algunos ejemplos de estos grandes gerentes que usted definitivamente puede capitalizar a su favor.

Takeo Fujisawa.

De alguna manera, ciertos tomos de “La Segunda Guerra Mundial”, de Wiston Chruchill llegaron a las manos de Takeo Fujisawa, voraz lector y segundo de Soichiro Honda en la dirección de Honda Motor Company. Leamos lo que nos cuenta Tetsuo Sakiya en su libro Honda Motor:

“En 1949 se publicó la traducción japonesa de la obra de sir Wiston Churchill,  ‘La Segunda Guerra Mundial’, que Fujisawa leyó con el mayor interés. Le impresionó la fuerza inquebrantable y la capacidad para prever los acontecimientos del dirigente británico, y decidió seguir su ejemplo en la dirección de Honda”.

O sea  que leer esa obra del gran estadista británico lo inspiró para mejor dirigir la Honda Motor. Quién sabe cuántas ideas buenas  para la dirección de su empresa está usted dejando ir por no leer como lo hacía Fujisawa.

He leído algunos tomos de la obra de Churchill y tengo que confesar que no he encontrado ejemplos que se apliquen a la administración, pero, es aquí donde entra la creatividad del lector. Aplican lo de un campo del conocimiento a otro. Y eso es cosa de genios.

Tadao Yoshida.

¿Ha leído usted a Andrew Carnegie (1835-1919), el millonario que fundó la U.S Steel Corporation (1901), gran filántropo y escritor?   Pues, Tadao Yoshida, fundador de la Yoshida Kogyo Kabushiki Kaisha (YKK), si lo leyó, interpretó y aplicó lo leído:

 “Desde mi niñez me gustaba mucho leer las biografías de hombres famosos, y cuando leí la biografía de Andrew Carnegie, quedé profundamente inspirado por su lema “A no ser que usted dé ganancias a otros, usted no puede prosperar” (“No one prospers unless he renders benefit to others.”)  Me impresionó e inspiró profundamente.  Al mismo tiempo yo me preguntaba como podría hacer lo que él decía.  Gradualmente llegué a creer que no es bueno hacer dinero sin trabajar fuerte y sudar, y que comprar cosas que otra gente hizo cuando sus precios bajan, no es más que una ganancia ilegal.(Véase el caso No. 9-578-064, de la Harvard Bussines School, 1977)

 Leer a Andrew Carnegie le inspiró a Tadeo Yoshida,  su famoso Círculo de la bondad, que constituyó  la base de su filosofía gerencial, con la cual administró YKK hasta su muerte en 1978.

 Henry Ford.

¿Ha leído usted a Ralph Waldo Emerson? Pues Henry Ford (1863-1947), si. Debido a ello y dados los problemas de rotación de personal que tenía, más las  amenazas de lo sindicatos, se le ocurrió la brillante idea de pagarles el doble a sus obreros en enero de 1914, lo cual le multiplicó la eficiencia y las ganancias en corto tiempo, aunque al principio fue duramente criticado por empresarios tradicionalistas.

 “Parece que Henry Ford, por influencia del filósofo idealista Ralph Waldo Emerson, y en particular su ensayo Compensation, emprendió la mayor tontería que se haya intentado en el mundo industrial (subir el jornal de $ 2.50 a $5.00/día en enero de 1914.)”  (Wall Street Journal, febrero de 1914) (2)

Debido a esto fue aborrecido por ciertos contemporáneos retrógrados de los que hay en todas las épocas, tal como lo refleja la siguiente cita de Robert Lacey, en  “Ford”:

“El Wall Street Journal acusó a Henry Ford de “disparates económicos”, si no crímenes que muy pronto “volverían a atormentarlo a él y a la industria que representa, lo mismo que a la sociedad organizada. Con su ingenuo deseo de mejora social, declaró el periódico, Ford había inyectado “principios espirituales en un campo donde no tienen cabida” -crimen horrible- y los capitanes de la industria cerraron filas para condenar “la mayor tontería que se haya intentado en el mundo industrial.” (6)

La capacitación, las ventas y el servicio a los clientes

Veamos con detalle las consecuencias de lo que el oscurantismo empresarial de esa época llamaba “La mayor tontería que se hay intentado en el mundo industrial”. Para ello citaré un párrafo del caso FORD MOTOR COMPANY, página 9,  del  libro “Política  Empresarial con análisis de casos “, de McNichols (8)

 “De la crisis que tenía la Ford Motor Company en ese momento salió el famoso jornal mínimo de $ 5 diarios para todos los trabajadores de las plantas Ford, que fue anunciado por Couzens en enero de 1914. Esta propuesta fue trascendental en su día. No solamente resolvió los problemas laborales de la compañía sino que también abrió el camino de claras ventajas competitivas que duraron por más de una década. Mediante esta medida, la Ford redujo sus  costos totales  en lugar de aumentarlos. Los trabajadores acudían en multitud a las puertas de  la empresa, y ésta podía seleccionar los mejores obreros de la industria. Con la nueva política salarial, la administración ya no tuvo ningún problema al introducir métodos más eficientes y rápidos de producción.”

¿Tomó nota usted? Eso es a lo que palurdos de los tiempos de Ford llamaron “La mayor tontería que se haya intentado en el mundo industrial”,  Ford la llamó: La mejor idea que se me haya ocurrido en los últimos años.”

¿Paga leer, ¿no?

Pero para los ignorantes de su tiempo, Ford “había inyectado principios espirituales donde no tienen cabida.”  Mas Ford era un gran conocedor de la naturaleza humana y sabía que sí la gente es bien tratada y  está bien pagada, la productividad aumenta, cosa que la mayoría de los  empresarios de hoy,  muy convenientemente,  parecen desconocer.

Como el estimado lector podrá concluir, estos tres empresarios de clase mundial se  subieron  sobre los hombros de gigantes para ver más lejos..

 Ahora, Sr. Gerente súbase usted a los hombros de los gigantes.

Esta frase es la más conocida del  filósofo escolástico Bernardo de Chartres (circa 1130), publicada  allá por el año 1159 por su  discípulo Juan de Salisbury, quien en su obra Metalogicom, escribió:

“Decía  Bernardo de Chartres que somos como enanos subidos a los hombros de gigantes. Podemos ver más y más lejos que ellos, no por alguna distinción física nuestra, sino porque somos levantados por su gran talla.”

Con esto el autor se refería a que nuestros logros se levantan sobre la obra de nuestros predecesores o de  nuestros maestros o de quienes nosotros hemos  voluntariamente  adoptado como nuestros maestros, sin importar de qué época, región  o a qué religión pertenezcan.

¿Cuáles son, entonces, los hombros sobre los cuales debemos subirnos?

Esta pregunta motivó a Michel Gelb, célebre autor de “Inteligencia Genial” (Editorial Norma, 1999), a escribir el libro “Piense como un genio”, donde detalla la gigantesca obra de personajes de la talla de Platón, Cristóbal Colón, Copérnico y cinco más de similar catadura, para que sus lectores los tomen de ejemplos, se suban a sus hombros y puedan ver más lejos.

Nicolás Maquiavelo (1469-1527), un pensador revolucionario de su época, aunque ha sido injustamente incomprendido, desarrolló muchas de sus ideas a través de diálogos imaginarios con mentes gigantes del pasado. Ataviado con sus vestiduras ceremoniales, Maquiavelo se retiraba regularmente a su oficina privada, donde se ocupaba en cuestionar a las grandes mentes de la historia y registrar sus respuestas. En el inicio del capítulo 6 de su obra más conocida, “El tratado del Príncipe” (Capítulo 6) , nos aconseja elegir a grandes mentes como guías de nuestros pensamientos:

“El hombre prudente debe elegir únicamente  los caminos recorridos por varones insignes e imitar a los que sobresalieron para que, si no consigue igualarlos, tengan sus acciones algunas semejanzas con las suyas.”

En esta frase, Maquiavelo nos motiva a leer sobre la vida de grandes hombres y mujeres que han pasado por esta tierra bella dejando una estela de grandeza en variados campos del saber y del hacer. Nos insta a aprender de ellos y seguir sus enseñanzas y ejemplos.

No se las enseñanzas de quien siga usted, pero a mi me ha marcado profundamente lo que he leído de personajes de  la talla de Rabindranath Tagore, Wiston Churchil, Maria Curie, Hellen Keller, Dale Carnegie, Leo Buscaglia, Napoleón Hill, Stefan Sweig, Antoine de Saint Exúpery, Antoine de Lamartine, Miguel de Cervantes, Antonio Machado, Eulalia de Borbón, Florence Nigthtingale, nuestro Alberto Masferrer y un etcétera de cien nombres más.

Para gerentes y empresarios que deseen seguir las enseñanzas de grandes capitanes de industrias y de grandes emprendedores, la  frase de Maquiavelo citada anteriormente, pudiera leerse así:

“Los gerentes debe  seguir los caminos que han recorrido los grandes capitanes de industrias y  grandes gurúes empresariales que han sobresalido en el campo administrativo para que, si no consiguen igualarlos, sus acciones tengan semejanzas con las de ellos.”

Todos los grandes genios de la historia han tenido sus mentores. Desde Leonardo da Vinci que tuvo a León Batista Alberti y a Filippo Bruneleschi, hasta Michael Jordan que tuvo a Julius Irving y Elgin Baylor. Desde Alejandro Magno que imitaba a Aquiles o César que imitaba a Alejandro Magno, hasta Lee Iaccoca, ex presidente de Ford y Chrysler, que seguía a Charlie Beecham.

“Cuando trabajaba en Chester (Pensilvania, 1946), influyó en mí un hombre notable que, después de mi padre, ejercería el mayor efecto sobre mi vida: el cordial y brillante Charlie Beecham, que era gerente de la Ford para toda la costa este. Como yo, había estudiado ingeniería, pero después se dedicó a las ventas y la mercadotecnia. Casi podría yo decir que fue mi mentor.” (Autobiografía)

¿Y usted a los hombros de quien se va a subir?

Un reportero que había estado en una conferencia donde Michael Gelb presentaba su libro “Aprenda a pensar como un genio” (Editorial Norma, 2004)), se acerco al escritor y le endilgó la siguiente pregunta:

“Me gusta el baloncesto, pero haga lo que haga nunca seré como Michael Jordan. Así que, ¿como puede alguien pensar ser como Leonard da Vinci o Thomas Jefferson?”

La respuesta de Michael Gel puede acercarle a usted a las alturas  gerenciales de Jack Welch o Konosuke Matsushita:

“Es natural sentirse humilde al contemplar la genialidad en cualquier campo de la vida. Si simplemente me comparo con Jordan, mis expectativas de lograr proezas en la cancha desaparecen instantáneamente. Pero, si en vez de compararme pienso en aplicar algunos de los componentes individuales de la maestría de Jordan- su concentración, su conciencia acerca de la presencia de su compañeros de equipo, la manera como aprendió a mover sus pies en la defensa y su compromiso en el desarrollo de sus juego en todos los niveles a lo largo de su carrera-, entonces me inspiro y estoy más preparado para jugar lo mejor que puedo”.

O sea que usted no tiene que ser el calco de Soichiro Toyoda, ex presidente de Toyota, Sam Walton (Wal-Mart) o Mary Kay (cosméticos) para ser grande. Lea sobre la vida y obra de estos genios empresariales y vea cuales de las políticas de personal, sistemas de calidad o estrategias de competencia que pusieron en práctica ellos, puede aplicar en su empresa, manteniendo las respectivas proporciones. Por ejemplo:

De Akio Morita, fundador de Sony,  puede usted aprender su pasión porque Sony fuera creativa y  original y su obsesión por el trato justo y equitativo al personal.

De Konosoke Matsushita (National Panasonic) puede seguir su afán por la innovación constante, deseo de conocer al cliente interno y externo, su vasto programa de sugerencias y sobre todo, su humildad.

De Sam Walton (Wal Mart) puede copiar su obsesión por tener los precios más bajos, el compartir utilidades con sus socios, que es como llamaba a sus empleados, su eterna insatisfacción con el estatus quo y gran humildad.

De Herb Kelleher, el jubilado fundador de Southwest Airlines, puede aprender sobre su buen humor, humildad, como hace para mantener bajos los costos y personal motivado, ausencia de huelgas  entre su personal, que por cierto, lo adora, y las estrategias de sobrevivencia en un medio tan competitivo.

De Rose Marie Bravo, ex  CEO de Burbery y Saks Fifth Avenue,  puede aprender su sentido de la innovación,  la moda y como sacar lo mejor de la gente, estimulando el trabajo en equipo.

De Irene Rosenfeld, CEO de Kraft, puede tomar su gerencia caminante o gerencia yendo de un lado a otro, su afán por recorrer el mercado y conocer la forma en que los clientes usan los productos de su empresa en sus propios hogares.

De Jack Welch, ex de General Electric y una autoridad  en liderazgo gerencial, puede aprender como declararse en mejora continua, cuestionando el estatus quo. Su lema: Yo no puedo dejar las cosas como están aunque estén bien.

De Gordon Bethune, ex CEO de Continental Airlines, puede aprender  como conocer el negocio desde cargar maletas en la cinta transportadora a servir café en los aviones, motivar a las personas y hacer ganadoras a empresas  perdedoras.

De Amancio Ortega, fundador de Zara, puede aprender a ser un genio de la logística y arte de estar constantemente  en dialogo abierto con el cliente para saber que ofrecerle y estar siempre en la cresta de la ola, en lo que a moda se refiere.

Lea los libros de Gary Hamel, Prahalad, Bob Waterman, Peter Senge, Steven Covey, Michel Porter, Whetten –Cameron, Hersey-Blanchard, Frederick Harmon, Jim Collins, Marcos Buckingham,  William Deming y cien más que usted debe descubrir por su cuenta.

Súbase a los hombros de estos gigantes y será un gerente o empresario excepcional, o le devuelvo el tiempo que empleó en llegar hasta aquí.

La otra alternativa es seguir haciendo lo mismo que se ha hecho en cien años de gerencia obsoleta. Y obtener lo mismo.

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Señor Gerente: Súbase a los Hombros de los Gigantes

 

Tomado de: gerenciayempresa. wordpress

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

  1. ADAIR, J. El arte del pensamiento creativo. Editorial Legis. Bogotá, Colombia. Traducido del inglés. P. 148
  2. COLLINS, J. C. y PORRAS, J. I. Empresas que perduran. Editorial Norma. Traducción del inglés. Bogotá, Colombia, 1993. p. 196.
  3. DVORAK, P. Toshiba rompe con la tradición: un gerente y no un ingeniero toma las riendas. The Wall Street Journal Américas., suplemento de La Prensa Gráfica, San Salvador, El Salvador, 25 de agosto de 2005. página33.
  4. ENRICO, R. y KORNBLUTH, J. La guerra de las colas. Editorial Norma. Bogotá, Colombia. Traducido del inglés. 1986. pp.44.
  5. GUTH,  R. A. El refugio secreto donde Bill Gates piensa en el futuro. The Wall Street Journal of Americas. Publicado en La Prensa Gráfica, página 28, del 28 de marzo de 2005. San Salvador, El Salvador.
  6. KIM, WOO CHOONG. El mundo es tuyo, pero tienes que ganártelo. Grupo Editorial Iberoamérica., México, D. F. 1993. P. 164.
  7. LACEY, R.  Ford: El hombre detrás de la leyenda. IN: Selecciones del Reader’s Digest, Tomo XCV: 564,  noviembre de 1987, pp. 199-256.
  8. MORGAN, N. Como obtener la asesoría que realmente necesita. Sección “Lunes en la mañana”, La Prensa Gráfica, en unión con la Harvard Business School Publishing, 18 de julio de 2005, página 35.
  9. McNICHOLS, T. Política Empresarial con análisis de casos. Editorial McGraw-Hill Latinoamericana. Bogotá, Colombia. Traducido de la 1ª. Edición en inglés. 1981. P. 150.
  10. RAPP, S. y COLLINS, T.  Ganadores del maximarketing. Editorial McGraw-Hill Interamericana, México, D.F. Traducción de la primera edición en inglés. 1994. pp. 225-256.
  11. SAKIYA, T. Honda Motor. Kodansha Internacional, Ltd. Traducción del inglés por Editorial Planeta, Barcelona, España, 1988. p. 234
  12. SLATER, R.    La nueva reestructuración empresarial (G. E.) McGraw- Hill/Interamericana de México, México, D. F. Traducido del inglés. 1994. p. 328
  13. WATERMAN, R. Cómo mantener la excelencia. Traducción del inglés, Editorial Norma, Bogotá, Colombia, 1988
  14. YOSHIDA, T.   Harvard Bussines School, caso No. 9-578-064, 1977. Traducido por Amparo Pérez, INCAE, 1985. p.22

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